La gran contrapartida de este sistema de personalización, que forma parte integral del desarrollo del juego, es que los personajes de Nintendo prácticamente son inservibles ya que no se puede editar su apariencia. Aunque cada uno de ellos posee sus propias características, al final hay que jugar con el Mii, especialmente de cara a ser competitivos en el multijugador ya que es el único que se puede potenciar por esta vía. En un juego deportivo como éste, en el que es una característica fundamental, es un fallo importante que no podemos ignorar.

Los personajes no son los únicos que tienen sus propias características. El juego ofrece diferentes canchas ambientadas en diferentes escenarios del universo Nintendo, cada una con un tipo de superficie. Así nos encontramos con las clásicas pistas de tierra o hierba en las que cada una afecta de manera diferente al bote de la bola aunque también hay otros tipos más exóticos como madera, alfombra, hielo o piedra que otorgan al juego de un toque de fantasía.
Mario Tennis Open ofrece una buena cantidad de modos de juego tanto para un jugador como para cuatro. Para un jugador disponemos de diferentes torneos eliminatorios de dificultad creciente, que representan la columna vertebral del juego. Otra forma más relajada de jugar es el modo "exhibición" que permite configurar partidos independientes. Además siempre se puede jugar uno contra uno o por parejas.

Un modo interesante son los minijuegos que ofrecen cuatro modalidades que se alejan de la estructura habitual del tenis y que nos permiten desbloquear nuevos objetos y conseguir monedas con los que comprarlos. Resulta especialmente llamativo el minijuego "Super Mario Tennis", más parecido al frontón que al propio tenis, en el que hemos de golpear un muro sobre el que aparecen niveles de Super Mario Bros con desplazamiento automático. Es un juego de precisión, ya que con la bola podemos golpear bloques y enemigos, conseguir objetos, descubrir fases secretas y hasta luchar contra Bowser. Cuanto menos sorprendente.
Pero como era de esperar, la estrella es el modo multijugador. Mario Tennis Open ofrece todas las posibilidades de comunicación que Nintendo 3DS permite, como el multijugador local para hasta cuatro jugadores incluso con un solo cartucho, modo online a través de Nintendo Network y Street Pass. El modo online permite crear una sala privada para jugar con amigos o jugar contra desconocidos en el modo abierto con un sistema de puntuación similar al de Mario Kart 7. La pega es la que dijimos antes, que el modo online prácticamente nos obliga a jugar con un Mii personalizado si de verdad queremos estar en situación de competir contra otros jugadores. El modo Street Pass nos pemite jugar contra el Mii de otro jugador con el que nos hayamos encontrado, o bien en su compañía para conseguir monedas.

Como es habitual en este tipo de juegos, el colorido representa una de las partes más importantes de la dirección artística. Hay un par de canchas bastante convencionales que representan de forma fiel una cancha de tenis real, pero luego otra serie de canchas temáticas basadas en universos Nintendo que si bien no añaden elementos disparatados al juego, ofrecen cierto espectáculo visual (como las brasas que saltan en el castillo de Bowser o los efectos de luz de la pista de Donkey Kong) que se ven bien realzados por el efecto 3D. La pena es que, tal como hemos contado antes, el efecto 3D se desactive cuando se utiliza el giroscopio.

Mario Tennis Open nos deja sensaciones encontradas. Por un lado es un notable arcade de tenis desenfadado y que ofrece múltiples posibilidades de juego tanto para un jugador como para varios. Posee un control que prescinde de los ataques especiales de su predecesor, pero que a cambio añade un efectivo sistema que premia la habilidad y precisión del jugador. La personalización del Mii es el punto fuerte del videojuego, ofrece cientos de elementos que se pueden desbloquear y que garantizan horas de juego para conseguirlos todos.
Pero por otro lado, es un juego en el que el universo Mario resulta ser poco más que estético. El Mii es el único tenista personalizable, por lo que los personajes de Nintendo quedan relegados a un segundo plano a pesar de que cada uno ofrezca sus propias características. Solo los minijuegos nos recuerdan que estamos ante un Mario, porque por lo demás es unarcade de tenis que deja de lado todos los elementos fantásticos que son característicos de otras series como Mario Kart o Super Mario Strikers. No es que esto sea necesariamente un punto negativo, pero quizá no cumpla las expectativas de aquellos que esperan algo menos realista y más de la desarrolladora de la que viene.
Pero por otro lado, es un juego en el que el universo Mario resulta ser poco más que estético. El Mii es el único tenista personalizable, por lo que los personajes de Nintendo quedan relegados a un segundo plano a pesar de que cada uno ofrezca sus propias características. Solo los minijuegos nos recuerdan que estamos ante un Mario, porque por lo demás es unarcade de tenis que deja de lado todos los elementos fantásticos que son característicos de otras series como Mario Kart o Super Mario Strikers. No es que esto sea necesariamente un punto negativo, pero quizá no cumpla las expectativas de aquellos que esperan algo menos realista y más de la desarrolladora de la que viene.


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